Obras, Poemas y Frases de William Shakespeare

William Shakespeare ha ganado con su producción la eternidad de la posteridad, el recuerdo de la humanidad lo que dure la humanidad misma. A continuación te presentamos poemas, información y frases de William Shakespeare. 

Biografia de William Shakespeare (resumen corto)

 

El bardo de Avon o el poeta universal, llamado William Shakespeare, nació en Stratford upon Avon en 1564.  Hablamos no solo del catalogado escritor más importante de la lengua inglesa, sino uno de los principales a nivel global, siendo comparable con un Dante Alighieri u Homero.

A ciencia cierta poco se sabe de su vida (no por algo en momentos se ha dudado de su existencia), aunque es bastante claro que provino de una familia acomodada, ya que su madre Mary Arden era de noble abolengo y su padre, John Shakespeare, fue un comerciante próspero. William era el tercero de ocho hermanos. Se supone que nació un 23 de abril, ya que en esa época solo había actas de bautismo y no de nacimiento. Lo mismo se puede decir de su educación: es probable que hay acudido a la Stratford Grammar School, un colegio con un nivel bueno en cuanto a gramática y literaturas latinas. Nuestro posterior dramaturgo, actor y poeta, de todos modos no llegó a cumplir estudios universitarios.

Contrajo con solo 18 años matrimonio con Anne Hathaway, proveniente de una localidad cercana, tuvo hijos y acudió a Londres (los años 80 son un absoluto misterio en cuanto a las andanzas del bardo). Al contrario de su vínculo con Hathaway, el cual se consideraba no muy ameno, su carrera sí fue un éxito. En la gran ciudad inició como dramaturgo y ulteriormente estuvo al mando de su propia compañía de teatro, como copropietario de Lord Chamberlain´s Man, desarrollándose también como actor, trabajo que le dio cierto renombre por aquellos entonces. Luego también triunfaría en el mundo de la poesía. Contó, como enorme colaboración para sus trabajos y fama concomitante, con la ayuda económica del mecenas Henry Wriothesley, conde de Southampton . Es importante destacar que en 1596, con solo 11 años de edad, murió su hijo Hamnet, único descendiente varón (algunos aluden que se inspiró en este suceso luctuoso para su enorme obra Hamlet). Asimismo, existen bastantes documentos legales para deducir que Shakespeare se enriqueció lo suficiente en aquellos años londineses.

Para 1611 el bardo universal se retiró a su ciudad natal, comprando alguna que otra nueva propiedad e introducido en pleitos, por ejemplo, sobre el cercado de tierras comunales (en esa situación en la que se fomentaba la cría de ovejas, pero se dejaba a mucha gente sin sustento). En Stratford upon Avon hasta se dedicó a oficiar en el casamiento de su hija, muriendo con tan solo 52 años, un 23 de abril de 1616. Sus restos reposan en la iglesia de la santísima trinidad de la localidad mencionada.

Frases de William Shakespeare

  • Ama a todos, confía en unos pocos: no te equivoques.
  • Algunos nacen grandes, otros alcanzan la grandeza y otros tienen grandeza sobre ellos.
  • No hay nada bueno ni malo, pero el pensar lo hace así.
  • Duda que las estrellas sean fuego, duda que el sol se mueva. Duda la verdad para ser un mentiroso, pero nunca dudes de amar.
  • Un necio piensa que es un sabio, pero un sabio sabe que es un necio.
  • No está en las estrellas mantener nuestro destino, sino en nosotros mismos.
  • Es un padre sabio aquel que conoce a su propio hijo.
  • Sabemos lo que somos, pero no sabemos lo que podemos ser.
  • Un toque de la naturaleza hace parientes a todo el mundo.
  • Ser o no ser: esa es la cuestión.
  • Todo el mundo es un escenario y todos los hombres y mujeres son simplemente jugadores. Tienen sus salidas y entradas, y en un hombre en su tiempo juega muchos papeles.
  • Ahora es el invierno de nuestro descontento.
  • Los cobardes mueren muchas veces antes de su muerte; el valiente nunca ha probado la muerte sino una vez.
  • Un hombre puede morir solo una vez.
  • ¡Qué más afilado que el diente de una serpiente es tener un niño ingrato!
  • Fragilidad, tu nombre es mujer.
  • Yo soy uno que amó no sabiamente, sino demasiado bien.
  • La vida es solo una sombra ambulante, un pobre jugador, que se pavonea, y se preocupa por su hora en el escenario, y luego ya no se oye más. Es un cuento contado por un idiota, lleno de furor y sonido, que no significa nada.
  • Si la música es la comida del amor, sigue tocando.
  • A ti mismo, sé verdadero.
  • La mejor parte del valor es la discreción.
  • Todo lo que reluce no es oro.
  • Amigos, romanos, compatriotas, préstenme sus oídos: vengo a enterrar al César, no a alabarlo.
  • Nada saldrá de nada.
  • El curso del verdadero amor nunca se desarrolló sin problemas.
  • Hay cosas en el cielo y en la tierra, Horacio, de las que sueñas en tu filosofía.
  • El amor no mira con los ojos, sino con la mente. Y por eso es Cupido alado pintado a ciegas.
  • No permitas que los matrimonios de mentes verdaderas admitan impedimentos.
  • El mal que hacen los hombres vive después de ellos; lo bueno a menudo se interpone con sus huesos.
  • Incómoda yace la cabeza que lleva la corona.
  • La misera conoce a un hombre con extraños compañeros de cama.
  • Esto es una locura de pleno verano.
  • Algunos Cupido mata con flechas, otros matan con trampas.
  • No puedo decir qué diablos en su nombre.
  • Hemos visto días mejores.
  • La brevedad es el alma del ingenio.
  • Cuando te vi me enamoré y tú sonreíste porque lo sabías.
  • La vida es una historia contada por un idiota, una historia llena de estruendo y furia, que nada significa.
  • Los amigos que tienes y que ya has puesto a prueba, engánchalos a tu alma con ganchos de acero.
  • Es mejor ser rey de tu silencio que esclavo de tus palabras.
  • El sabio no se sienta para lamentarse, sino que se pone alegremente a su tarea de reparar el daño hecho.
  • En nuestros locos intentos renunciamos a lo que somos por lo que esperamos ser.
  • Presta el oído a todos y a pocos la voz. Escucha la censura de los demás; pero reserva tu propia opinión.
  • No basta levantar al débil, hay que sostenerlo después.
  • El hombre arruinado lee su propia condición en los ojos de los demás con tanta rapidez que él mismo siente su caída.
  • Sería muy poco feliz si pudiera decir hasta qué punto lo soy.
  • Si todo el año fuera fiesta, divertirse sería más aburrido que trabajar.
  • El amor es un loco tan leal, que en todo cuanto hagas, sea lo que fuese, no halla mal alguno.
  • Al nacer lloramos porque entramos en este vasto manicomio.
  • Las heridas que no se ven las más profundas.
  • En un minuto hay muchos días.
  • Hemos venido al mundo como hermanos; caminemos, pues, dándonos las manos  y uno delante del otro.
  • El tiempo no vuelve atrás, por lo tanto planta tu jardín, y adorna tu alma en vez de esperar que alguien te traiga flores.
  • Conservar algo que me ayude a recordarte sería admitir que te puedo olvidar.
  • Hay sonrisas que hieren como puñales.
  • No hay nada tan común como el deseo de ser elogiado.
  • Estamos hechos de la misma materia que los sueños y nuestra pequeña vida termina durmiendo.
  • Si se quieren ascender por cuestas empinadas, es necesario al principio andar despacio.
  • El que llega aprisa llega tan tarde como el que va muy despacio.
  • La lealtad tiene el corazón tranquilo.
  • El aspecto exterior muchas veces pregona la condición interior del hombre.

Poemas de William Shakespeare

Cómo un padre decrépito disfruta…

Como un padre decrépito disfruta
al ver de su hijo las empresas jóvenes,
así yo, mutilado por la suerte,
en tu lealtad y mérito me afirmo.

Pues sea la hermosura o el linaje,
el poder o el ingenio, uno o todos,
quien te corone con mejores títulos,
yo incorporo mi amor a esa riqueza.

Ni pobre ni ofendido soy, ni inválido,
que basta la substancia de tu sombra
para colmarme a mí con su opulencia,
y de una parte de tu gloria vivo.

Busca, pues, lo mejor: te lo deseo;
seré feliz diez veces, si lo hallas.

Déjame confesar que somos dos…

Déjame confesar que somos dos
aunque es indivisible el amor nuestro,
así las manchas que conmigo quedan
he de llevar yo solo sin tu ayuda.

No hay más que un sentimiento en nuestro amor
si bien un hado adverso nos separa,
que si el objeto del amor no altera,
dulces horas le roba a su delicia.

No podré desde hoy reconocerte
para que así mis faltas no te humillen,
ni podrá tu bondad honrarme en público
sin despojar la honra de tu nombre.

Mas no lo hagas, pues te quiero tanto
que si es mío tu amor, mía es tu fama.

 

Derroche del espíritu en verguenza…

Derroche del espíritu en vergüenza
la lujuria es en acto, y hasta el acto
perjura, sanguinaria, traidora,
salvaje, extrema, cruel y ruda:

despreciada no bien se la disfruta,
sin mesura anhelada, y ya alcanzada,
odiada sin mesura, cual un cebo
que desquicia al incauto que lo traga.

Desquicio los suspiros, los abrazos,
los gemidos del antes y el durante,
júbilo al gozar, después penuria,
promesa de alegría, luego un sueño.

Lo saben todos, pero nadie sabe
cerrar el cielo que lleva hasta ese infierno.

 

Extenuado, hacia el lecho me apresuro…

Extenuado, hacia el lecho me apresuro
a calmar mis fatigas de viajero,
pero empieza en mi ánimo otro viaje,
cuando acaban del cuerpo las faenas.

Porque mis pensamientos, alejándose
en tu busca, celosos peregrinos,
de mis párpados abren el agobio
a la tiniebla que los ciegos miran.

Sólo que mi visión imaginaria
trae tu sombra hasta mis ojos ciegos,
como un joyel que cuelga de la noche
y el rostro oscuro le rejuvenece.

Así, por ti y por mí, nunca reposan
de día el cuerpo y a la noche el alma.

 

Tu pecho está cargado con todos los corazones…

Tu pecho está cargado con todos los corazones,
que yo supuse, en mi ignorancia, muertos;
y allí reina el Amor con todas sus amantes partes
y todos los amigos que yo creía extintos.

Cuántas sagradas y obsequiosas lágrimas
extrajo de mis ojos el amor religioso
en interés de los muertos, que aparecen ahora
como cosas remotas que en ti yacen ocultas!

Tú eres la tumba en que el amor sepulto ahora vive,
adornado con los trofeos de mis amores idos,
que todas sus partes de mí a ti te dieron,

pues ese haber de muchos es tuyo ahora solo:
Sus imágenes que amé las veo en ti
y tú, con todos ellos, lo tienes todo del total de mí.

 

Cuando infeliz postrado por el hombre…

Cuando, infeliz, postrado por el hombre y la suerte,
en mi triste destierro lloro a solas conmigo,
y agito al sordo cielo mi grito vano y fuerte,
y, volviendo a mirarme, mi destino maldigo,

y sueño ser como otro más rico en esperanza,
tener su mismo aspecto, gozar sus compañías,
y envidio el arte de éste, del otro la pujanza,
hastiado aún de aquello que me daba alegrías;

si en estos pensamientos mi desprecio me espanta,
pienso en ti felizmente, y entonces mi consuelo
como una alondra a orillas del día se levanta

del mundo oscuro, y canta a las puertas del cielo.
Tal riqueza me ofreces, dulce amor recordado,
que desdeño cambiar con los reyes mi estado.

Las horas que gentiles compusieron

Las horas que gentiles compusieron
tal visión para encanto de los ojos,
sus tiranos serán cuando destruyan
una belleza de suprema gracia:

porque el tiempo incansable, en torvo invierno,
muda al verano que en su seno arruina;
la savia hiela y el follaje esparce
y a la hermosura agosta entre la nieve.

Si no quedara la estival esencia,
en muros de cristal cautivo líquido,
la belleza y su fruto morirían

sin dejar ni el recuerdo de su forma.
Mas la flor destilada, hasta en invierno,
su ornato pierde y en perfume vive.

Obras de William Shakespeare

William Shakespeare escribió un total de dieciocho comedias, diez tragedias, una buena cantidad de dramas históricos, sonetos que conjugan una buena cantidad de poemas, y poemas extensos como Venus y Adonis y la Violación de Lucrecia.

Sus obras pueden estar centradas sobre personajes conocidos, pero, también, contienen un fondo abismal de problemáticas existenciales, cuestiones de poder, amor imposible o trágico como Romeo y Julieta, traiciones y peligros. Sin lugar a duda son una fuente inagotable, no por algo a Shakespeare se lo diferencia de tantos otros escritores de índole universal que muchas de sus obras son plenamente actuales, llevadas adelante en el teatro, óperas e incluso como parte de estudios, por ejemplo, filosóficos.

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