Principales Personajes de la Revolución Mexicana

La Revolución Mexicana es exuberancia, complejidad, algo tan difícil de categorizar y apasionante para analizar. Porque, en verdad, lo que inició como un levantamiento contra Porfirio Díaz y sus 35 años en el poder, culminó siendo un hervidero de personajes, contradicciones sociales y distintos anhelos de poder, que pocas veces armonizaban. Es tan variopinto este proceso que incluso no existe un acuerdo unánime en los historiadores para determinar cuándo culminó. Sea como sea, a continuación presentamos los principales personajes de la Revolución Mexicana. 

Personajes que participaron en la Revolución Mexicana

Porfirio Díaz

Su nombre real es José de la Cruz Porfirio Díaz Mori, un militar oriundo de Oaxaca, el cual ejerció el mandato presidencial siete veces y estuvo en el poder un total de 31 años (el gobierno de Manuel González Flores fue un leve corte, pero el poder seguía siendo de Díaz). Se dice que fue aprendiz de su coterráneo Benito Juárez en el Instituto de Ciencias, participó en la guerra de la Reforma en la que luchó contra los conservadores y como general estuvo involucrado en la invasión francesa. Asimismo, fue candidato a la presidencia por el Partido Progresista, aunque se vio derrotado por Juárez. Posteriormente, se reveló contra Lerdo de Tejada y culminó accediendo al gobierno en 1876. Si bien ingresó a la silla presidencial como, a priori, un hombre que estaba en contra de perpetrarse en el poder, lo cierto es que lo hizo como ningún otro.

Quien otrora había sido un brillante militar, fue un político que buscó la pacificación del país, el progreso imbuido en el positivismo de la época y relaciones más cercanas con los Estados Unidos. Naturalmente, la tranquilidad la consiguió, también, con la eliminación sistemática de los adversarios y la persecución de aquellos que ejercían la libertad de expresión. No dudó en utilizar a la fuerza militar para eliminar bandoleros y erradicar cualquier tipo de cacicazgo. Por lo tanto, podemos decir que el orden y la mano dura fueron rasgos de los gobiernos de Díaz, lo cual conllevó cierto nivel de modernización a partir de la construcción de puertos, vías férreas que facilitaron el intercambio comercial con Estados Unidos, se usó de manera expandida el telégrafo y el correo, nacieron los primeros bancos, se regularizó el cobro de impuestos y hasta se puede decir que se afrontaron las deudas. La vida cultural también se fortaleció con el desarrollo de periódicos, revistas, presentación de espectáculos y todo, si se quiere, dentro de maneras bastantes europeas. Sin embargo, como la razón tiene sus luces, también cuenta con sus sombras: lo que era bueno o excelente para los beneficiados del sistema, era una auténtica pesadilla para el bajo pueblo, como por ejemplo los pueblos originarios que se vieron expulsados de sus tierras

Podemos decir, entonces, que el progreso engendró contradicciones que culminaron dinamitando el Porfiriato, lo cual cierta clase política también lo entendió, en principio con una figura como la de Francisco I Madero, que pensaba en la necesidad de un cambio de aire. Porfirio Díaz para 1911 era un anciano con problemas de salud y las convulsiones de su país, además del Plan de San Luis, lo llevaron a renunciar y salir de la escena política por siempre. Por lo tanto, se firmó la paz y Díaz se exilió en Francia, muriendo en 1915.

Los hermanos Flores Magón

Los hermanos Flores Magón fueron figuras vitales en este proceso, a tal punto que para muchos fueron precursores de la Revolución Mexicana. En verdad, Enrique, Ricardo y Jesús fueron ese producto maravilloso del mismo progresismo que daba lugar el Porfiriato y que, sin embargo, cimentaría su ruina. En una mezcla de visión indigenista, anarquismo y cierto liberalismo mexicano, estos hermanos hicieron política desde las trincheras periodísticas mayormente, siendo sumamente críticos con los gobiernos sucesivos de Porfirio Díaz. Lo que fue bien visto, entonces, por el movimiento antireelecionista de Francisco I, Madero, desde periódicos como El Demócrata o Regeneración años después, le valió a los hermanos Flores Magón persecuciones, cárcel y expulsiones.

Quizás de los tres hermanos Jesús era el más moderado, ya que tanto Enrique y Ricardo no solo tenían un plan liberal (esta palabra era leve) lo bastante revolucionario como pedir, por ejemplo, la expropiación de los latifundios y establecer un salario mínimo, sino que incitaron en California a distintos anarquistas para invadir la región y crear una suerte de república socialista, independiente tanto de Estados Unidos como de México (algunos niegan eso). En sí, el radicalismo de Enrique y Ricardo fue tan grande que muchos los tacharon de traidores a la patria, teniendo en cuenta que sus seguidores eran de distintas nacionalidades, pero sobre todo norteamericanos.

Álvaro Obregón

De pequeño huérfano y agricultor, la historia lo ha reconocido siempre como el General invencible, como partícipe importante en la Revolución Mexicana y, naturalmente, presidente de la nación desde 1 de diciembre de 1920 hasta el 30 de noviembre de 1924. Una persona que optó por Francisco I. Madero para luchar contra Porifirio Díaz, que se sometió al ostracismo el mismo algún tiempo y que regresó en 1913 para batallar con Venustiano Carranza contra Victoriano Huerta, quien había derrocado a Madero. La lealtad a Carranza lo llevó a batallar contra Francisco Villa como general del Ejército Constitucionalista, derrotándolo en la batalla de Celaya (ahí una bomba le arrancó el brazo derecho, quedando manco). Ese acompañamiento, sin embargo, fue hasta la redacción de la Constitución de 1917, ya que a los escasos meses renunció a su puesto como ministro de Guerra y Marina.

El dirigirse nuevamente a la vida privada y el ser parte de la Rebelión de Agua Prieta (un manifiesto que desconocía al Poder Ejecutivo de entonces, quien pretendía imponer su sucesor) dieron lugar a la destrucción definitiva de su relación con Carranza. Luego de atravesar toda su presidencia con relativo éxito, tras una reforma constitucional realizada durante el gobierno de Elías Calles, emprendió la tarea de ser reelecto y de hecho lo fue en 1928. El clima político no era para nada tranquilo en esa época, porque México estaba en plena Guerra Cristera, es decir, una lid producto de la iniciativa de controlar el culto religioso, mayormente católico, por parte del Estado. El resultado es que Álvaro Obregón fue asesinado el 17 de julio de 1928 por el cristero José de León Toral.

Belisario Domínguez

Otra figura importante de la Revolución Mexicana fue Belisario Domínguez. El oriundo de Chiapas fue un político y médico mexicano de ideología liberal, reconocido por ser el siempre opositor de Victoriano Huerta, quien puso coto al sueño maderista. Fue senador de la nación y presidente municipal de su natal Comitán, aunque también una pluma que siempre criticó al régimen de Díaz, por ejemplo, desde el periódico El Vate y la fundación del club Democrático. El egresado de la Soborna de París siempre fue un predilecto a las ideas de libertad de expresión.

Se cuenta que su muerta fue sumamente cruenta y que hasta su lengua, cortada, fue llevada a Victoriano Huerta. No obstante su muerte ayudó en la disolución de ese gobierno militar.

Francisco I Madero

 

Francisco Ignacio Madero, no Indalecio, fue un empresario y político mexicano, cuya proclamación en contra del régimen de Porfirio Díaz suele comprenderse como el inicio de la Revolución Mexicana con su Plan de San Luis. En ese período de suma inestabilidad Madero logró de algún modo representar una renovación política, un aire puro con su Partido Nacional Antirreleccionalista, por lo que logró ejercer la presidencia a partir del 6 de noviembre de 1911. Sin embargo, un año y algunos meses más tarde, en 1913, fue traicionado y asesinado junto con su vicepresidente, José María Pino Suárez, por el golpe de estado perpetrado por Victoriano Huerta, lo que suele llamarse como Decena Trágica. Su muerte fue a un costado del Palacio de Lecumberri.

De alguna manera Francisco I Madero daba cuenta de las ideas democráticas y de reforma social, pero las mismas eran más que nada las de enlazar las diferentes fuerzas revolucionarias en un régimen de democracia y libertad, lo cual no satisfizo claramente las radicales aspiraciones de cambio social que muchos participantes del proceso tenían, como, por ejemplo, en el caso de Emiliano Zapata.

José María Pino Suárez

El oriundo de Tabasco y de una familia de notoriedad,  fue político, abogado, poeta, periodista y, naturalmente, participante activo durante los procesos iniciales de la revolución. Primero lo hizo como secretario de justicia en el gabinete de Madero, un muy pequeño período como gobernador de Yucatán, secretario de Instrucción Pública y Bellas Artes también menos de un año y finalmente vicepresidente de Madero (para algunos, llenado a serlo de manera fraudulenta).

La causa de Francisco I Madero se debe mucho a esta figura, porque José María Pino Suárez no solo fue miembro del Partido Nacional Antirreleccionista, sino también era el mensajero de aquel para hablarle de los avances de la causa, sobre todo cuando estaba privado de su libertad en San Luis de Potosí. Su muerte también fue producto de los hechos acaecidos en la denominada Decena Trágica.

Emiliano Zapata

La Revolución Mexicana como proceso sumamente complejo de lucha contra el régimen de Porfirio Díaz tuvo caras moderadas, constitucionalistas, pacificadoras o legalistas; pero también otras de cierto intento de trastocamiento social (entiéndase esta palabra en un sentido para nada peyorativo) que hacían tan complicado y contradictorio al movimiento. Un excelente referente de esta última tendencia fue Emiliano Zapata. Es que el nacido en Morelos fue uno de los líderes militares y campesinos más importantes, alguien que había vivido desde pequeño las consecuencias del latifundismo del Porfiriato, una figura que representaba a sectores humildes y con poca instrucción. Quien estuvo al mando del Ejército Libertador del Sur y simpatizó en un inicio con el Plan de San Luis de Madero, abogaba por las luchas sociales y las demandas agraristas, así como la justicia social, la libertad, la igualdad, la democracia social, las propiedades comunales y el respeto a los pueblos originarios, campesinos y obreros.

Era natural que ante este panorama las discrepancias con Madero fueron muchas, ya que mientras uno reclamaba la anulación de las guerrillas o su desarme, el otro luchaba por una inmediata repartición de las tierras (ya lo había hecho en 1909 como jefe de la Junta de Ayala). Como al asumir al poder Madero la reforma fue nula, Zapata elaboró el Plan de Ayala, en el cual declaraba al presidente incapaz de cumplir con los objetivos de la revolución. Y si bien junto a Villa pelearon a favor de Carranza contra Huerta, lo cierto es que ambos líderes agraristas fueron echos a un lado del Congreso Constituyente de 1917. En 1919 Zapata fue asesinado en la Hacienda de Chinameca, Morelos, cayendo en una emboscada que tuvo como protagonista a Jesús Guajardo.

Francisco Villa

José Doroteo Arango Arámbula, nacido en San Juan del Río, estado de Durango y mejor conocido como Francisco Villa fue uno de los grandes jefes de la Revolución Mexicana, cuya actuación fue decisiva sobre todo para la derrota de Victoriano Huerta (antes había abrazado el inicio del maderismo). Comandante de la División Norte, fue caudillo del estado norteño de Chihuahua, el cual por su tamaño, riquezas y proximidad con Estados Unidos le aportaba grandes recursos. Al igual que Emiliano Zapata, Villa era parte de esa franja de la población que sufría las medidas de Porfirio Díaz, por lo cual, cuando estuvo en su poder, se apoderó con sus seguidores de las tierras de los hacendados para distribuirlas entre campesinos y soldados, tomó trenes y hasta usó dinero fiduciario (es decir, creado por él) para pagar por su causa.

Al igual que Zapata, Villa sería un personaje incómodo para Carranza, quien sin embargo consolidaría su poder por las derrotas propinadas al líder norteño por parte del general invencible, Álvaro Obregón (los reveses en Celaya y Agua Prieta, por ejemplo). Villa fue una estrella que poco a poco se fue apagando, culminando con su asesinato en plena presidencia de Obregón, quien toleró o promovió planes para su muerte. Se dice que en la emboscada hubo elementos estadounidenses. Ese suceso ocurrió el 20 de julio de 1923.

Venustiano Carranza

Una de las grandes figuras de, si se quiere, la segunda parte de la Revolución Mexicana, ya que este político, militar y empresario nacido en Coahuila fue el primer jefe del Ejército Constitucionalista, desconociendo con el Plan de Guadalupe al poder que había advenido con el golpe de estado al maderismo . De hecho, tras el asesinato de Francisco I. Madero, Venustiano Carranza derrocó al gobierno de Victoriano Huerta. Fue encargado del ejecutivo nacional desde el 14 de agosto de 1914 y presidente constitucional de México de 1917 a 1920.

Es importante decir que en su lucha contra Victoriano Huerta fue posible porque hizo alianzas con figuras importantes del norte como Villa y Obregón, así como el líder del sur, Emiliano Zapata. Carranza ingresó victorioso a la Ciudad de México, pero sus diferencias irremediables con Zapata y Villa (para nada con Obregón) hizo que se declarasen la mutua guerra.

Las disposiciones agrarias, fiscales, laborales y judiciales destacan en el gobierno de Carranza, así también como medidas en cuanto a recursos mineros y petrolíferos. Podemos también anunciar que institucionalizó el divorcio, estableció un salario mínimo y una jornada laboral máxima, además de elaborar una nueva Constitucion en 1917. Naturalmente en una época convulsa de México, los acuerdos no duran y las traiciones abundan: ya sin el apoyo de su gran general, Álvaro Obregón y el Plan de Agua Prieta en su contra, Venustiano Carranza murió emboscado en Puebla, en mayo de 1920.

Plutarco Elías Calles

Plutarco Elías Calles fue un político y militar, una figura importante en el segundo período de la Revolución Mexicana y presidente de la nación entre 1924 y 1928. Aunque su familia, en Sonora, tenía cierta holgura en lo económico, lo cierto es que la misma se fue reduciendo por todos los problemas económicos y sociales que vivía el país. En 1912 se sumó a las fuerzas maderistas para enfrentar a Pascual Orozco y tras la caída de Madero se aupó en la lucha constitucionalista de Venustiano Carranza, bajo el mando de Álvaro Obregón. Resuelto el problema con Huerta, enfrentó con éxito a Francisco Villa.

Su carrera, luego, fue de algún modo meteórica: gobernador interino de Sonora en 1915, secretario de Fomento y Trabajo en el gabinete del presidente Venustiano Carranza, se adhirió a la campaña electoral de Álvaro Obregón, luego ocupó la Secretaría de Guerra en el gobierno exiguo de Adolfo de la Huerta y, finalmente, fue secretario de Gobernación con Obregón como presidente. Durante su gobierno, asimismo, creó el Banco de México, construyó carreteras, presas, escuelas rurales, la primera línea aérea, entre otras medidas. El dato curioso es que Plutarco Elías Calles, luego de la muerte de Obregón, podría haber aprovechado la oportunidad para extender su mandato, lo cual no hizo, respetando las instituciones, para designar un presidente interino y que desde ahí se llamen a elecciones.

Los hermanos Serdán

Aquiles, Máximo y Carmen Serdán siempre fueron acérrimos opositores a Porfirio Díaz desde Puebla, su ciudad natal. Tras ser descubiertos en la conspiración, junto a otros maderistas, se enfrentaron al ejército. Es que el movimiento antirreleccionista, luego de idas y vuelta, le encomendó a uno de los hermanos, Aquiles, comenzar la revuelta un 20 de noviembre de 1910. El gobernador de Puebla se enteró y ordenó entrar a la fuerza a la casa de los Serdán. Aquiles logró reunir a sus seguidores, pero la autoridad penetró en el hogar con más de mil hombres, en la búsqueda del más activo de esta familia díscola. Aquiles, delatado por su propia tos, recibió balazos cuando estaba escondido en el sótano. Murió con el tiro de gracia. Máximo y Carmén fueron detenidos por las fuerzas de Porfirio Díaz. Este fue el inicio para muchos de la Revolución Mexicana, porque en realidad los hermanos Serdán, auténticos mártires, cristalizaron con anterioridad los planes que Madero ya tenía en mente.

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