Banderas de España – Imágenes, Historia y Evolución

Las banderas son un símbolo patrio de cualquier país, posiblemente el de más fácil reconocimiento. Sin embargo, este estandarte no siempre fue así, además de presentar un sinnúmero las respectivas divisiones políticas y administrativas de la nación. Te presentamos, por lo tanto, imágenes, historia y evolución de las banderas de España. 

Todas las Banderas de España

España, como todo país, tiene sucesivas divisiones administrativas, imbricadas, que a más de una persona foránea podría acarrear problemas de comprensión. Aquí, sin embargo, emplazamos cada una de las banderas y explicamos el nivel que se está hablando.

Banderas de comunidades autónomas de España

Una comunidad autónoma es una entidad territorial administrativa española, que desde un aspecto del poder político otorga a tales entidades cierta autonomía legislativa con representantes propios, además de otras facultades administrativas y ejecutivas (cada una tiene su asamblea legislativa elegida por sufragio universal, consejo de gobierno y un presidente, como la figura más alta de la comunidad autónoma). En rigor de verdad, las comunidades autónomas son un total de 16, pero se añadirán en este apartado la bandera de la Comunidad Foral de Navarra (con su singularidad histórica y administrativa/impositiva), además de las dos ciudades autónomas Melilla y Ceuta, que limitan con Marruecos, y que si bien cuentan con potestades ejecutivas carecen de consejos legislativos.

Andalucía

Aragón

Principado de Asturias

Islas Baleares

Canarias

Cantabria

Castilla-La Mancha

Castilla y León

Cataluña

Comunidad Valenciana

Extremadura

Galicia

La Rioja

Comunidad de Madrid

Región de Murcia

Comunidad Foral de Navarra

País Vasco

Ceuta

Melilla

Banderas de provincias de España

Otro tipo de demarcación territorial administrativa española, si se quiere, inmediatamente inferior a la de la comunidad autónoma. En rigor de verdad, ambos tipos de divisiones fueron reconocidas por la Constitución de 1978, dando como resultado, en lo respecto a las provincias, un total de 50 entidades (que a su vez están compuestas por municipios, como entidad administrativa y territorial mínima o básica). Estas cuentan con diputaciones provinciales, corporaciones de índole representativa surgidas a partir de las elecciones municipales.

Naturalmente, el ordenamiento político/administrativo de España no es sencillo, ya que existen comunidades autónomas con múltiples provincias (unidas así por rasgos de carácter histórico y cultural), pero también comunidades autónomas con una sola provincia, lo cual hace que la primera se encargue de tomar el lugar de una diputación provincial. Asimismo, las comunidades autónomas insulares directamente gozan de cabildos o consejos, mientras que el País Vasco cuenta con diputaciones forales que asumen las competencias de las diputaciones provinciales.

Álava

Albacete

Alicante

Almería

Asturias

Ávila

Badajoz

Barcelona

Burgos

Cáceres

Cádiz

Cantabria

Castellón

Ciudad Real

Córdoba

La Coruña

Cuenca

Gerona

Granada

Guadalajara

Guipúzcoa

Huelva

Huesca

Baleares

Jaén

León

Lérida

Lugo

Madrid

Málaga

Murcia

Navarra

Orense

Palencia

Las Palmas

Pontevedra

La Rioja

Salamanca

Segovia

Sevilla

Soria

Tarragona

Santa Cruz de Tenerife

Teruel

Toledo

Valencia

Valladolid

Vizcaya

Zamora

Zaragoza

 

Historia y evolución de la bandera de España

Las banderas de cualquier país tienen sus historias propias, sus vicisitudes, a veces con grandes fundamentos y, otras veces, con una realidad que por lo menos nos puede parecer trivial o menos gloriosa. España, naturalmente, no es la excepción ¿Por qué lo decimos? Porque todo comenzó con el reinado borbónico de Carlos III, quien había llegado al poder luego de la muerte de sus dos hermanos mayores (era el hijo del primer borbón, Felipe V). Dicho monarca, exactamente un 28 de mayo de 1785, otorgó el primer cimiento, si se quiere, para la potencial bandera de España o la llamada antaño “rojigualda“.

¿Pero cómo fue el inicio con Carlos III del estandarte? En verdad, al principio era, en la época de Felipe V, el escudo de armas de la dinastía borbónica con un simple fondo blanco. Sin embargo, esto causaba muchos problemas a nivel naval ¿Por qué? Porque otros reinos, muchos de ellos de la misma familia (Sicilia, Nápoles o Francia, por ejemplo) e Inglaterra, usaban la misma tonalidad de fondo. Y eso complicaba el devenir de las batallas, ya que no se sabía si se podía atacar al no vislumbrar con seguridad si se estaba frente a un enemigo o un aliado.

La solución provino de Antonio Valdés y Fernández Bazán, ministro de marina de Carlos III, quien organizó un concurso y eligió los doce bocetos que más le gustaron. El monarca, finalmente, seleccionó el definitivo. Como se puede deducir, la bandera de España comenzó siendo una bandera naval entre otras, surgida para diferenciarse en las lides.

La máxima autoridad del Imperio Español eligió una de color rojo y amarilla, para que sea bien llamativa, aunque realizó una modificación en las franjas, siendo la amarilla del medio el doble de anchas que las rojas exteriores. Todo oficializado ese 28 de mayo de 1785, mencionado más arriba. Y el tiempo hizo lo restante: el hijo de Carlos III, Carlos IV también la esgrimió con las huestes de tierra, tomando protagonismo en las batallas por la independencia de las colonias y obteniendo cierto fervor patriótico a su favor sobre todo con los enfrentamiento contra los franceses, tan caras en aquellos tiempos.

Y la popularidad fue en incremento, lo que implicó que la misma reina Isabel II (quien había llegado al máximo trono gracias a la derogación de las leyes de sucesión que daban primacía al hombre sobre la mujer) la declarara bandera nacional, mediante un real decreto un 13 de octubre de 1843. Desde ese momento los colores se han mantenido invariables, si bien es cierto, como veremos más adelante, que la segunda república introdujo modificaciones al respecto.

Otras modificaciones

Hay que decir que la bandera no solo tuvo modificaciones, sino también el escudo. Por ejemplo, Carlos III creó uno con un león rampante en el lado derecho y un castillo en el lado izquierdo, además de una corona superior que remataba el escudo. Castilla y León han sido regiones histórica y culturalmente enlazadas desde hace mucho tiempo.

La primera república respetó al castillo y al león rampante en su año de existencia (1873-1874), aunque quitó, naturalmente, la corona, ya que iban contra la las aspiraciones monárquico-absolutistas.

La segunda república fue la que más cambios sometió a la bandera. En primer lugar las tres franjas tomaron la misma proporción y la inferior se hizo morada; en segundo lugar, el escudo ya no era el mismo, ya que se añadieron a los reinos de Castilla y León, los reinos históricos de Navarra, Aragón y Granada, además que la corona fue suplantada por un castillo en la parte superior y las columnas de Hércules (elemento mitológico, ya que antiguamente se pensaba que España y el estrecho de Gibraltar eran el fin del mundo) con el lema en latín Plus Ultra, el cual quiere decir “más allá”.

 

Con la finalización de la Guerra Civil Española (1936-1939), la bandera de España vio modificaciones nuevamente. Se retornó a los colores originales, a las proporciones antiguas de las franjas  y se eliminó el castillo que remataba el escudo, volviendo a poner la corona. Asimismo, vemos el Águila de San Juan, que hace alusión a Isabel la católica, ya que ella fue coronada el día de San Juan. El ave tiene un lema: “una, grande y libre”. Hay que indicar, por lo tanto, que es un craso error histórico pensar que el ave es una creación del general Franco.

Recién en 1981, ya inmiscuidos en el período democrático, podemos observar la bandera y escudos actual de España. Y si se quiere hay una suerte de compromiso tanto con la república como con la monarquía en cuanto simbolismos: los colores y franjas son iguales, se optó por un escudo parecido al de la Segunda República; pero con una corona en la parte superior en lugar del castillo y el añadido, en el centro de los pabellones de los reinos históricos, del emblema de los Borbones.

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