Organizadores gráficos: ejemplos, tipos y características

Los organizadores gráficos son representaciones de informaciones, a modo estratégico, que permiten un mayor dinamismo y eficacia en los procesos de aprendizaje. A continuación, como en ninguna otra parte, presentamos toda la información de organizadores gráficos con ejemplos, rasgos y tipos. 

¿Qué son los organizadores gráficos?

Los organizadores gráficos son una representación visual de conocimientos que exhibe la información rescatando aspectos importantes de un concepto o materia dentro de un esquema específico. El aprendizaje, por lo tanto, se da de una manera más dinámica, prolija, resaltando definiciones, conexiones y apelando a distintas maneras. No es lo mismo un cuadro con círculos concéntricos para dar cuenta de la interpenetración de ideas a otro con etiquetas y conectores o uno que utiliza algunas imágenes.

Los organizadores gráficos son facilitadores enormes, técnicas o estrategias para que el proceso de aprendizaje sea efectivo y, por qué no, hasta ameno. Es sustantivo recordar, desde esta óptica, que aprender no es un mero pasaje, una instalación de depósitos por parte de un profesor hacia un alumno (alguien sin luz, etimológicamente), sino que es un proceso activo, constructivo, donde ambos polos aprenden y a partir del cual cada aprendiz conlleva maneras particulares de incorporar saberes. De hecho, los organizadores gráficos no parten solo de la iniciativa del profesor o educador, sino también del alumno o educando. Este último tiene o puede realizar un trabajo pedagógico consigo mismo y desde esa visión, por ejemplo, tomar conciencia de cuál de todos los organizadores gráficos les conviene ¿Un mapa conceptual o sinóptico? ¿Una pirámide de jerarquía? ¿Una red que dimana de un concepto central? Las variedades, en definitiva, son múltiples y se les puede pensar por predilección de la persona o porque es más conveniente para un tópico o tema determinado.

Y los organizadores gráficos desarrollan en quien los utiliza distintos aspectos, vitales para el aprendizaje. Primero hay una comprensión, que si nos basamos en su etimología, quiere decir entender abarcando, es decir, tener una visión global de los procesos, de la idea, de la totalidad de lo estudiado. En segundo lugar un desarrollo de la memoria, ya que en definitiva el rasgo visual de los organizadores gráficos ayuda a conectar, enlazar y, sobre todas las cosas, recordar dónde estaba esa idea, cómo surgía y se relacionaba con otras. En tercer lugar, se puede tener una idea de lo principal, de los conceptos madre, que el mismo organizador expone (sea en red, columna, pirámide, etiqueta o lo que fuere) y una buena comprensión del vocabulario. Otro rasgo importante es poder organizar, categorizar, graficar y hasta elaborar un resumen. Finalmente, posiblemente el rasgo más importante, que es una suerte de conclusión del método utilizado, es la construcción de un conocimiento, nuevo, distinto, porque emerge a partir de un pensamiento que es crítico y creativo.

Tipos de organizadores gráficos

Los organizadores gráficos son métodos, que hacemos bien en recordar que es una palabra griega que quiere decir “el camino tomado en pos de algo”, en nuestro caso, determinado aprendizaje. Ya se anunció más arriba: los organizadores gráficos (también se los puede mencionar como mapas conceptuales o cuadros sinópticos) son variados y en gran medida dependen no solo de los gustos de la persona que los utiliza, aquellos con los que se siente más cómodo, sino también de acuerdo a los temas que exhiben.

¿Y cuántos existen? En verdad, son múltiples. Hay mapas conceptuales, que en sentido estricto son etiquetas con ideas centrales, relacionados con otras de manera clara. Aquí no hay desarrollo, sino síntesis casi absoluta y suelen ser muy efectivos cuando la persona ya cuenta con una gran base sobre el tema. Sus puntos fuertes son la relación, la síntesis y la globalidad.

También hay organigramas, que difieren del anterior sobre todo porque tienen un aspecto jerárquico, de ahí que sean tan importantes para conocer el aspecto organizativo de cualquier entidad, como una empresa, por ejemplo.

Otro tipo de organizador gráfico es el famoso diagrama de Venn, el cual trabaja a partir de cuadros concéntricos. Es decir, este tipo de organizador se basa en conjuntos: cuando este último es exclusivo, quiere decir que sus características (que se pueden detallar sucintamente en el interior del conjunto) son propias de él y nadie más; cuando presentan una interpenetración (se solapan uno con el otro) muestra que comparten ideas. La génesis de este organizador gráfico fue la matemática, pero hoy se lo utiliza en cualquier otro espacio.

Los cuadros comparativos son otro tipo de organizador, en un gráfico con columnas y filas donde se emplazan distintas informaciones, que sirven justamente para comparar, dando lugar a semejanzas o diferencias. Por otro lado están los cuadros sinópticos, que jerarquizan pero no una entidad, sino un tema, a partir de la utilización de llaves, matrices o diagramas

También existen mapas de ideas, que no son jerárquicos, con ideas centrales, interrogantes, definiciones, entre otros tipos de información. Son sumamente dinámicos, demostrando que el aprendizaje se produce en su misma construcción. Asimismo, existen telarañas, que son ideales para una multiplicidad de ideas que emergen a partir de un foco o matriz. Tal vez son sumamente esquemáticas, es decir, que no están tan claras las relaciones a partir de aclaraciones, lo cual conlleva que quien las use tenga un saber previo importante del tópico que versa.

Se pueden añadir líneas de tiempo, ideales para organizar cronológicamente sucesos históricos; esquemas que son organizaciones visuales de contenido, con relaciones y jerarquías; cadenas de secuencias que tiene en cuenta eventos de un proceso, por lo general con un rasgo de circularidad marcado en dirección de una flecha; mapas de carácter que se refieren a una persona en particular, dando cuenta de sus rasgos a partir de sus hechos o palabras; una rueda de atributos con la etiqueta del tópico principal en su centro y cada uno de sus atributos en otras etiquetas alrededor con distinta tonalidad; y diagramas de causa y efecto, con una espina o columna que es el problema, presentado en el extremo derecho o efecto, y causas que le dieron lugar emergiendo tanto arriba como abajo de la mencionada espina.

Por último, existen organizadores gráficos que se sirven de una figura sensible, que por lo general es un objeto tanto artificial como natural. Por ejemplo, se utiliza una mesa o un árbol y a partir de su misma forma se realiza una división de conceptos, una jerarquización y hasta una relación. En el caso de la mesa, el tema central está en la superficie y sus derivados en las patas; en el árbol lo central puede ser el tronco y sus derivados la misma copa.

Organizadores gráficos para escritura

Los organizadores gráficos para la escritura son aquellos en los que se puede realizar el emplazamiento de la información. Es decir, hablamos aquí de la configuración previa o esqueleto a partir del cual se pone un contenido específico. Básicamente todos los organizadores gráficos son de escritura, por lo que aquí lo importante es escoger la estructura específica para la información se que quiere colocar. Un cuadro sinóptico con ideas sintéticas a partir de llaves, una rueda de atributos donde se mencionan los distintos rasgos de una idea central, un esquema comparativo con columnas y filas, la utilización de un objeto para realizar el mismo organizador a partir de su figura y otras variantes.

Organizadores gráficos para lectura

Al igual que en el caso anterior, son variados los organizadores gráficos que permiten una mejor lectura de un texto específico, sobre todo en prosa. Este tipo de organizador es ideal para aquellos niños que tienen dificultades en la lectura y necesitan una superior comprensión. Seguramente el que mejor cumple este objetivo es el mapa de ideas, porque no son jerárquicos y sin embargo organizan y desglosan cualquier tipo de información útil de una lectura. Por ejemplo, personajes principales, acciones, escenas, principios, desarrollos, fin, entre otras. Es más: este tipo de organizador gráfico ayuda a emplazar preguntas que luego se las puede responder.

En definitiva, los organizadores gráficos ideales para la lectura son aquellos que proveen de mayor información, en detrimento de otros que son excesivamente sintéticos. Y si bien son globales, también hincapié este tipo en los detalles.

Organizadores gráficos para el aprendizaje

Todos los organizadores gráficos expuestos (y otros más que existan, ya que aquí no se es totalmente exhaustivo) resultan estratégicos para mejorar los procesos de aprendizaje. Más allá de sus diferencias en la presentación o no de jerarquías, de un concepto central con sus atributos, de conjuntos como circularidades concéntricas o excluidas, de telarañas o mapas conceptuales sumamente sintéticos, de cuadros comparativos u organigramas para entidades, todos ayudan en los procesos de aprendizaje. Los hay más sintéticos, más focalizados en la relación de ideas y la globalidad de la comprensión; otros más detallados, con información útil como los diagramas de causa y efecto o las líneas de tiempo.

Organizadores gráficos para la docencia

La docencia puede utilizar de manera variada a los organizadores gráficos. En primer lugar, en la colaboración del primer momento de aprendizaje, es decir, para que el alumno incorpore información. Y desde esa óptica en verdad todos los organizadores son válidos, siendo el profesor quien escoja el que más le convenga. Pero su utilización no termina ahí, ya que los organizadores comprenden que el alumno crea el conocimiento, además de entenderlo, por lo que cualquier organizador gráfico puede servir como un excelente método de evaluación, para saber cómo comprende, dispone y organiza el educando la información que estudió e interiorizó.

Organizadores gráficos para lluvia de ideas

Antiguamente la lluvia de ideas era pensaba como un conjunto de personas que debatían sobre un tema específico y lo disponían en una pizarra. En la actualidad no es así, porque se cuenta con una multitud de tecnologías que ayudan en estos procesos creativos ¿Pero cuáles son los organizadores gráficos más aptos para una lluvia de ideas? Los especialistas recalan en dos, que anteriormente se explicaron: la telaraña y el mapa de ideas. Ambos son levemente jerárquicos y permiten una constante acumulación de ideas sobre el tema que se trata, una organización sumamente dinámica, no tan estricta como en otros casos. Por lo tanto, permiten recolectar la mayor cantidad de ideas e incluso son útiles si algunas de aquellas se las quiere desechar luego de ser estudiadas.

Organizadores gráficos para comparar

Si un organizador gráfico permite distribuir la información, relacionando, jerarquizando, discriminando, puede darse en casi todos alguna especie de comparación. Sin embargo, existe un organizador específico para este tipo y son los famosos cuadros comparativos. Por un lado tenemos filas, que son las líneas horizontales con distintos tipos de informaciones o categorías; por el otro las columnas, que son las verticales, también con otras características que se pueden vincular con las anteriores. Lo importante es que permite una comparación rápida, dando cuenta tanto de diferencias como de semejanzas. Es una excelente manera para comprender el objeto no en sí mismo, sino en relación a otros o, mejor dicho, entender que lo que es propio de algo surge de la comparación con un otro.

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