Illuminati: imágenes, simbolos, significado e historia

El mundo está lleno de arcanos, dudas acerca del milagro de la vida propia y ajena, además de muchas teorías atinentes al universo y su devenir. Pero sí: al hombre no le alcanza con eso y llena de suspicacias incluso lo más propio, lo que por anticipado podría explicar un simple historiador ¿El hombre llegó a la Luna? ¿Existe Pie Grande? ¿Ciertas estrellas con muertes trágicas están vivas? Y aquí añadimos a los Illuminati, una asociación que ha hecho desarrollar los más disímiles esquemas y sospechas. Te presentamos, entonces, imágenes, símbolos, significado e historia al respecto. Como siempre, la mejor información ¡No te pierdas la nota!

¿Qué son los Illuminati?

Un gran ojo panóptico que todo lo ve, formas geométricas por doquier, arcoiris, cultos extraños, pasajes iniciáticos, misterios, ocultamiento, jerarquías y mucho más. Todo eso se gana y se aprende cuando uno se inmiscuye en la historia de los Illuminati. Algunas cuestiones fehacientes en su existencia; otras, parece, fraguadas por la inquietante imaginación humana.

Los Illuminati quiere decir literalmente “iluminados”. Y ya podemos saber que quienes se consideran o consideraron así no puede ser gente que utilice más que el latín, la gran lengua docta para tantos. ¿Pero qué es un Illuminati? ¿A qué clase de masonería se refiere?

En primer lugar, hay que basarse en datos históricos: estamos hablando de un grupo con epicentro en lo que se conoce hoy por Alemania, que tenía fantasías e ideas sumamente ilustradas. No hay nada mágico en eso. Desde lo que se entiende como Renacimiento hasta la Revolución Francesa  (y más allá pese a toda oleada conservadora) proliferaron grupos que seguían las banderas de la fraternidad, libertad e igualdad. Es más: los Illuminati tenían el rasgo curioso de ser un perfecto híbrido: por un lado el misticismo masón, sus asimetrías, cargos, sobrenombres, ritos, simbología; por otro lado ideas de modificar un mundo injusto, salvaje, absolutista en lo político siempre en maridaje con la religión.

Es un error pensar que es un coto reservado de esa época la idea de la perfectibilidad humana; sin embargo, fue uno de los enormes estandartes de estos grupos que naturalmente apoyaron la gran revolución de Robespierre y el resto. Nada de llevarnos de la mano, en una andaderas sempiternas. No, mil veces no: el hombre es un ser que mejora, que progresa, que debe romper con las barreras de la sujeción que tanto pregonan las Monarquías y la religión.

Hay que decir que en ese período (hablamos de finales del siglo XVIII) germinaron enormes focos de opinión pública independientes, censores, críticos de cualquier clase de poder en los estamentos sociales más altos; pero también con expresiones francas en los bajos. Immanuel Kant, filósofo alemán, aclaraba en su Qué es la Ilustración que el hombre debía salir de la minoría de edad y apropiarse de su intelecto.

Los Illuminati tenían una visión ilustrada del mundo; por ende, sumamente anticristiana, antitradicionalista y antisistémica. No hay error es decir que buscaban un nuevo orden, que de todos modos se daría a la larga con la revolución política y económica que significó la entronización absoluta del capitalismo (algunos hablan de su génesis con el descubrimiento de América por parte de Colón). Ellos creían en una moralidad humana que no dependiera de la religión y sus ataduras. El hombre podía hacer el bien por el bien mismo, algo sumamente difícil incluso en la actualidad ¿O no pensamos siempre en alguna bondad como regalo luego de realizar un acto análogo?

De todos modos, no se vaya a pensar que los Illuminati fueron gente de pueblo y estaban abiertos a todas las sensibilidades sociales. No, era un mundo de estamentos más marcados que el que conocemos, por ende, estos muchachos eran sumamente elitistas. Especialistas llegan a hablar que simplemente consideraban idiota al vulgo, imposible de llegar a las máximas cimas de la sabiduría. Una teoría de la vanguardia que el comunismo utilizó muy bien, ya que no dejaba de ser iluminista también ¿O no hay una segregación cuando se habla que solo unos elegidos, preparados, podrían saber de las leyes de la historia? Los Illuminati eran iluminados y, valga la redundancia, eso siempre da cuenta de una preeminencia sobre el resto.

En relación a lo último se liga la idea tan arraigada desde entonces que ellos conspiran tras bambalinas, que forman esa mano invisible prestidigitadora, que el poder es solo su coto reservado y cuestiones similares.

 

 

Historia de los Illuminati

Los Illuminati, para ser precisos, fue una Orden fundada en 1776 en Baviera por Adam Weishaupt, jurista alemán. Al principio todo radicaba en él y dos alumnos, que seguían ciertos ideales del iluminismo. Para 1780 la suerte de sociedad secreta creció de manera precipitada admitiendo aristócratas, intelectuales y banqueros. Un filósofo como Johann Herder; y un escritor sublime llamado Johann von Goethe dieron un poco de lustre a todo. Sin embargo, conflictos internos y coyunturales (la llegada al poder bávaro de Karl Theodor) hicieron que la agrupación desapareciera en 1786; aunque algunas filas se mantuvieron en contacto y determinados sujetos ingresaron directamente al mundo masón.

El objetivo de los Illuminati era evidente: mejorar al hombre, considerado perfectible; pero estancado por fuerzas tradicionales y absolutas. Eran claros iluministas, pero que no dejaban de lado los misterios y el misticismo. Su organización tenía un sentido fuerte de las jerarquías, había catálogos que portaban desde los que ingresaban hasta los máximos popes. Asimismo, utilizaban sobrenombres que poseían una curiosa condición: no ser cristianos. Por ejemplo, Goethe deambulaba con la denominación de un mago escita; otro utilizó el de Espartaco, gladiador tracio que generó tanto desorden en los últimos años de la república romana y así podríamos seguir.

En uno de sus tomos fascinantes de Lógica, el filósofo alemán Georg Wilhelm Hegel solía decir que el todo se identificaba con la nada, que ambos eran lo mismo porque no permitían más allá ni particiones algunas ¿Hay  algo afuera del todo? Naturalmente que no. Una desviación sustantiva, ya que lo mismo podríamos anunciar de los Illuminati. Se dijo que fueron parte de la Revolución Francesa (prelados cristianos ayudaron mucho en la creación y divulgación de esa teoría); que fundaron Estados Unidos (fíjese en esos símbolos de los dólares); que no solo son parte del sistema financiero-económico, sino que lo controlan desde las sombras; que siempre han estado compuestos por figuras y celebridades importantes de todas las épocas y podríamos continuar con la retahíla. De tantas cosas termina siendo nada, absolutamente desestimado por casi la mayoría de los estudiosos e historiadores serios.

Sin ir más lejos, pasamos desde Goethe en sus inicios hasta en lo contemporáneo a Rihanna, Jay Z, Lady Gaga, entre otros, como miembros conspicuos ¿Cambian los tiempos, no?

 

La simbología Illuminati

Hay ciertas cuestiones o sesgos que entretienen más que otros o que sirven a la imaginación popular, siempre tan presta a disparatarse. La simbología, efectivamente utilizada por esta sociedad secreta, siempre dio para hablar, incluso confeccionar hermosos tratados.

¿Qué funcionalidad tienen estos? Primero da seriedad a un grupo que quería proliferar y cambiar el mundo; segundo otorga una estética interesante; tercero y último, ayuda a destilar los humos de la fantasía, junto con miedos, sospechas, aficiones y otras yerbas.

El primer símbolo fue el Mochuelo de Minerva. Es decir, un búho que siempre fue asociado a la sabiduría de Atenea, con sus ojos que todo lo ven, incluso en la oscuridad profunda de la noche. Sin embargo, si hay que elegir, el principal siempre fue el gran ojo panóptico. Como había algunas vinculaciones con las creencias egipcias no es raro divisar una pirámide. De hecho, la explicación que suele darse es la siguiente: la base de la construcción es el pueblo; la cúspide, separada y con el ojo avisor, la conforma la élite. Muy simple; iluminismo puro. La ignorancia abajo; arriba la sabiduría, la visión eterna y constante.

Siguiendo por esta retahíla, si eclosionan palomas siempre han significado libertad; si aparece el número 13 no ha dejado de ser, en la numerología, señal de mal agüero pero sobre todo religioso (en el cristianismo y el judaísmo); y por último podemos añadir los ambigramas, palabras compuestas de tal modo que permiten una doble lectura.

Como se puede percibir, todo propende a la ambigüedad, al misterio y lo caliginoso. Y eso ayuda mucho no solo porque al principio los Illuminati eran una sociedad secreta; sino porque coopera en la enormidad de un proyecto descomunal, valga la redundancia, que nunca fue (uno solo puede fiarse por la sabiduría verificada con seriedad). Asimismo, es innegable y lógica que esta visión poco tradicional, que en pleno siglo XIX significaba anticristiana, fuera tomada por grupos con intereses totalmente distintos al principio. Toda la simbología especificada se ha ligado a sectas que profesan el culto a Satán y cuestiones atinentes.

 

Hay una enorme tendencia humana a intentar ver más de lo que puede. Su anhelo lo impulsa a cimas quizás vedadas, además que el hastío siempre le recalca un “debe haber algo más”. ¿Y si no es así? ¿Si lo que está vedado está vedado y nuestros límites son estos? ¿Por qué dependemos tanto de la imaginación? Interrogante que no son baladíes, ya que hoy pueden dar una explicación de la historia de los Illuminati.

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