La contaminación del suelo

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La Biblia, en su Génesis, dice al hombre, por medio de Adam y Eva, que se ganará el pan con el sudor de su frente. SÍ, la bonanza del paraíso sería algo pasado; la inocencia absoluta se había terminado y tendríamos que trabajar en el porvenir. Lo curioso del ser humano es que daña, mata, contamina justamente lo que le otorga la vida, lo que mantiene su sustentáculo existencial ¿Cómo se entiende la degradación del suelo? ¿Su deforestación? ¿El uso de químicos que modifcan esa compleja alquimia de material orgánico e inorgánico? Parecería ser que la vorágine del ser humano en su necesidad de lucro le ha obliterado la vista en las cuestiones más importantes. El suelo sufre un sinnúmero de perjuicios que te contaremos al detalle a continuación. Porque suponemos, siempre, que una correcta información termina siendo tal vez el puntapié inicial de una verdadera toma de conciencia.

Fuentes principales de contaminación del suelo

El suelo está compuesto por una capa orgánica hecha de plantas y animales; y otra inorgánica, profunda, compuesta de material rocoso. Claramente, sin ser muy inteligentes, podemos darnos cuenta que existe una suerte de equilibrio, más allá de los dictados sugerentes de la madre naturaleza. Tenemos, ergo, contaminación del suelo cuando el hombre insufla al suelo directa o indirectamente, deliberadamente o no, químicos o lleva adelante cualquier proceso perjudicial.

A continuación realizaremos una caracterización detallada de las fuentes o causas principales de la contaminación del suelo.

Fertilizantes

Se suele denominar fertilizante a cualquier sustancia que pueda ser asimilable al suelo ¿Y ser asimilable para qué? Para mejorar el rendimiento, aumentar el crecimiento, dar mayor calidad o tamaño, etc. Es decir, si nos referimos al sentido estricto de la definición no habría nada malo ¿No queremos que las plantas se desarrollen mejor? ¿Que los cultivos sean más fuertes y sanos? Naturalmente que sí, de ahí que esto a veces se consiga con guano, forrajes o simple estiércol, el abono clásico por antonomasia.

Desgraciadamente la complicación eclosiona cuando los fertilizantes poseen químicos que terminan dañando, por ejemplo, al suelo. Es decir, mejorar la productividad o sobrecargar a los vegetales de nutrientes por determinados materiales inorgánicos no es bueno porque contraen contaminaciones riegosas que transforman ese equilibrio que justamente existe en el sueño. Por ejemplo, el plomo y el cadmio se hallan en los fertilizantes, aumentando toxicidad de la tierra y siendo un peligro a veces para determinadas plantaciones. Y no se crea que esto es problemático para la simple tierra: si llueve, si se filtra en las napas subterráneas, también pasa a ser un entuerto del agua; si sube en la producción de nubes lo mismo sucede con el aire. Es decir, lamentablemente, todo tiene que ver con todo.

Pesticidas, herbicidas e insecticidas

Sí, si observamos esos sufijos que coinciden con el de homicida, quiere decir que la muerte está cerca. Lo lógico es que la misma fuera para agentes perjudicadores o patógenos; pero lamentablemente no es así. Estamos hablando de sustancias que sirve, en sentido estricto, para prevenir, destruir, atraer, repeler, cualquier plaga, sean plantas indeseadas o insectos de la misma naturaleza. Sin embargo, aquellas pueden dañar el medio ambiente, la composición natural del suelo, la complejidad en riqueza de plantas y animales e, incluso, hasta reducir la fertilidad de la zona. Sí, aunque no lo creas, según la Convención de Estocolmo, de los compuestos contaminantes persistentes, 9 de 12 son palguicidas.

Residuos sólidos domésticos e industriales

Desde hace un buen tiempo el problema de qué hacemos con los residuos que producimos se ha vuelto un entuerto de difícil solución. Es que las normativas de país a país y, a veces, incluso dentro del mismo varían, las respuestas son variadas y en muchas situaciones deficientes y precarias ¿Dónde se vierten los residuos domésticos e industriales? ¿Es a cielo abierto? ¿Se garantiza no contaminar el ambiente? Lamentablemente estos interrogantes tienen por lo general respuestas negativas. En lo atinente a nuestro tópico, todos los residuos suelen desparramar o derramar tóxicos y químicos que modifican y generan alta toxicidad en el suelo, incluso llegando a las zonas freáticas. Hablamos aquí de malos vertidos, de fugas, de desperdicios acumulados en la superficie, etc. Un enorme problema, sin lugar a dudas.

Elementos radiactivos

Todo lo radiactivo le parece malo a la gente y es que tienen la capacidad de impresionar placas radiográficas, emitir fluorescencias, ionizar gases, etc. Tales rasgos, lo repetimos, no serían malos, cuando es radioactividad producida por el hombre, si fueran controlados. La cuestión radica en que los residuos radioactivos no son bien cuidados, productos la mayoría de los casos de la industria nuclear o la medicina de alta complejidad, por ejemplo. Si sus niveles son altos, merecen ser tratados y confinados, a veces con procesos de desintegración tan largos que pueden durar 30 años. Naturalmente, la problemática radica en que su mal uso produce enormes contaminaciones en ambientes, daña la vida y, sobre todo, sus consecuencias perniciosas permanecen una buena cantidad de tiempo en el sitio, por más que se tomen cartas en el asunto tardías.

Deforestación

Se dice que una deforestación natural sería como cargar de viento y agua, por medio de una modificación del ambiente, al proble suelo. Sí, eso sería producto de modificaciones atemperadas con el tiempo, pero no hay que engañarse: el principal destructor o causante de la disminución de los bosques es el hombre. Y aunque todavía contamos con estos en un 30 por cierto de la superficie, las perspectivas no son halagueñas ¿Por qué se destruyen bosques enteros? Principalmente para extender las talas de cultivo y las zonas de pastoreo. Las consecuencias, ergo, son desvastadoras: se elimina parte de la biodiversidad, se destruyen todos los escudos contra el viento, se eliminan la protección que tiene el suelo contra el exceso de agua y ni hablar si para estos procesos se utilizan químicos que añaden su cuota en la nocividad hacia el suelo.

Consecuencias de la contaminación del suelo

Las consecuencias de la contaminación del suelo son claras: si uno genera una modificación contaminante de los equilibrios de aquel, la vida orgánica en sentido lato se verá enormemente afectada. Un suelo contaminado daña al agua porque los químicos se filtran en la tierra, perjudica el crecimiento y desarrollo de la capa fértil u orgánica del suelo (la más superficial), elimina la vida e incluso da como resultados a veces productos sumamente contaminantes. Recapitulamos: daño del suelo, a la flora, a la fauna, a la vida humana, al agua, al aire, entre otros rasgos totalmente vinculados.

Las soluciones

El ser humano debe encontrar soluciones si desea seguir existiendo en este planeta, porque a pesar de los muchos largometrajes que hablan de exotierras, solo contamos por ahora con una. No decimos que se vuelva, ilusoriamente, a una vida rústica de hace miles de años, sino que se desenvuelvan compromisos con las consecuencias negativas y las potencialidades positivas de la actualidad. Unos buenos ejemplos: que todos los basurales sigan determinadas normativas, que no se viertan residuos a cielo abierto, que no se esgriman químicos peligrosos en las plantaciones con tal de aumentar rendimientos de una especie específica, que se respete la biodiversidad de cierto sitio específico, que los bosques no se toquen, que los abonos sean naturales, que haya cuidado en el uso de material radioactivo, que los convenios sobre estas temáticas no sean letra muerta, etc. Como se vislumbra, las soluciones son innúmeras, siempre y cuando exista una voluntad que las acate.

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