Capas de la tierra: estructura interna y externa, imágenes y caracteristicas

Tales absorbido por la bóveda estrellada sin darse cuenta se cayó, ante los ojos de una joven tracia, en un pozo. Tan dispuesto estaba el filósofo con lo lejano, que descuidó lo cercano. Muchos individuos en la historia no solo han considerado una prisión al alma, sino a la misma tierra, ya aburrida, ya pequeña, ya demasiado conocida para nuestro intelecto que no se detiene con nada. Sin embargo, aquí se va a seguir el camino contrario: no tanto mirar los luceros nocturnos u otros planetas, sino abocarse a la tierra. Te presentamos sus capas: estructura interna y externa, con imágenes y muchas características. Aprender es siempre una bendición ¡No te pierdas la nota!

Al hombre le gusta clasificar. Es un genio de la taxonomía para aprender mejor y esa sabiduría poder comunicarla. De ahí que, para el tópico que nos compete, desde lo más alto hasta lo más bajo haya un nombre determinado, ciertas características y mucho más para hablar. A continuación te vamos a presentar detalladamente cada capa de la tierra hasta su nucleo; luego, iremos hacia arriba, con una excepción muy particular que es el ambiente en el que técnicamente vivimos.

 


La geosfera

Se denomina geósfera porque precisamente estamos hablando de la estructura de la tierra, que tiene diversas capas cada una con su densidad, calor y componentes muy específicos. Esto, digamos, es un típico esquema de un planeta que es rocoso. Si vamos a una clasificación clásica existe la corteza, el mando y el núcleo propiamente dicho ¿Y cómo se hace esto si el hombre, salvo en largometrajes, no puede viajar al centro de la tierra? Se utiliza el tiempo de las ondas sísmicas para examinarlo.Una vez anunciado el modo, repetimos: en este caso, por prurito de prolijidad, iremos de arriba hacia abajo.

La corteza terrestre

Digamos que es la capa más delgada en la estructura de nuestro planeta: tiene un grosor de 11 kilómetros aproximadamente en las dorsales océanicas y puede llegar hasta 70 kilómetros si medimos a partir de los picos de los Andes o el fabuloso Himalaya.  Sin embargo, el espesor mencionado se hace más fino aún en los fondos marinos (llega solo a 7 km), ya que una dorsal, por definición, es un levantamiento de tierra abajo del piélago.

Los científicos o geólogos, para el caso, siempre han determinado la modificación de la corteza y el comienzo del manto precisamente por el cambio de la naturaleza de las rocas, que a partir de la segunda capa no poseen feldespato (una clase de mineral), además de existir una transfiguración en la velocidad sísmica.

Sin embargo, nuestra tierra es un poco más compleja de lo que suponemos, por lo tanto antes de llegar al manto existen otras capas.

Litosfera y atenósfera

Estas dós mínimas capas han sido puestas juntas porque cumplen una función en conjunto. La litósfera con una profundidad de 0 a 100 kilómetros, pero con posibilidad de variación hasta 400 km; la atenósfera de 0 a 400 km, pero con una extensión que puede llegar a 700 kilómetros de profundidad. Es muy difícil una clasificación exacta de estas delgadas capas, pero hay que anunciar, con rigor de aproximación, que la primera es parte de la corteza y el manto superior; mientras que la segunda solo pertecene a este.

Siguiendo con la caracterización, ¿no hemos escuchado alguna vez de esos grandes bloques en movimientos denominados placas tectónicas? Bueno, debemos saber que los mismos se ubican en la litósfera que juntamente se mueve sobre sobre la capa plástica de la atenósfera. Justamente la tierra tiene la capacidad de transformarse sin desmadrar su estructura. Todos los fenómenos de orogénesis (pliegue y extensión), sísmicos y volcánicos se deben a la litósfera. Por último, decimos flexible o plástica a la atenósfera porque está compuesta por materiales dúctiles o algo fundidos, justamente lo que posibilita la deriva continental.

Manto terrestre

Aquí tenemos a un amigo un tanto grande porque su volúmen equivale al 87 por ciento, la mitad del radio de la tierra. Se extiende, ergo, desde los 35 kilómetros de profundidad aproximadamente hasta los 2900 km. Hablamos de un sitio denso, lleno de presión, con rocas silicatadas y mucha agua en estado crítico de movimiento y temperatura (sí, aunque no lo creas, contiene más que los océanos).

Como se ve, aunque ya se ha dicho, el manto se diferencia de la corteza por la composición de sus rocas (con mucho hierro y magnesio) y la diferencia en la transmisión de las ondas sísmicas. Planetas como Marte o Venus poseen un manto también.

¿Cómo se lo ha conocido? Está claro que las distancias ya son enormes en conjunto con las condiciones difícil; sin embargo, el hombre encuentra la forma. En un primer momento la información ha sido obtenida por fenómenos como los sismos y obtención de material del manto a partir de lo arrojado por los volcanes. Hace tiempo, de todos modos, que se han hecho investigaciones específicas, teniendo como foco máximo una realizada en el 2007, sobre el fondo de los océanos en una zona entre las costas de África y Sudamérica. Justamente se llegó a más de 4000 kilómetros de profundidad, en lo que se piensa era un acceso directo al manto.

Núcleo terrestre

Los núcleos en la estructura de un planeta componen la capa interna por antonomasia. Aunque no se crea, los planetas gaseosos como Júpiter tienen núcleos, aunque su composición es un verdadero misterio (no su tamaño; más grande que el de nuestro hogar). Varían en dimensiones, composición (son más o menos sólidos o líquidos) y también según su proximidad a alguna estrella.

El núcleo terrestre es su esfera central, formada más que nada por hierro, algo de níquel y muy poco de elementos ligeros como azúfre y oxígeno. La profundidad va desde 2800 aproximadamente a 6300 kilómetros y comporta el 60 por ciento de la masa terrestre. Hablamos de un ambiente absolutamente hostil para la vida: su presiones es millones de veces más fuere que la de la superficie y se puede llegar a temperatúras que superan los 6700 centígrados.

La biósfera

Es una terminología que vamo a utilizar como capa, aunque muchos no hablen de ella. Se la podría denominar el sitio de la vida, porque justamente es donde se desarrolan los complejos sistemas de flora y fauna (junto al hombre y su mundo, aclarado por las dudas). Naturalmente, está conformada por la hidrósfera, la corteza terrestre y parte de la atmósfera. Si queremos ser precisos en su extensión, deberíamos decir hasta lo más profundo que puede llegar un pez o desarrollarse una planta y hasta lo más alto. Hasta hace poco se hablaba de 10 kilómetros hacia arriba y 10 abajo en los océanos, pero hace rato se ha demostrado que es un craso error: puede haber vida bacteriana hasta abajo de la corteza terrestre y ecosistemas muy en lo profundo del mar, sumidos en la absoluta oscuridad y presión.

La atmósfera

Ahora vamos a volar hasta lo alto del cielo, justamente porque descendimos al infierno, dicho poéticamente, claro está. La atmósfera tiene diversas capas y te las detallaremos cada una. Iremos de abajo hacia arriba.

Tropósfera: Es la capa inmediatamente superior, situada hasta 9 kilómetros en los polos y 12 kilómtros sobre el ecuador. Tiene una enorme cantidad de movimiento vertical y horizontan de aire y una buena cantidad de agua, siendo el sitio donde se produden los fenómenos denominados climáticos: lluvia, vientos, nubes y todo lo que conocemos. La temperatura puede llegar a un mínimo de 70 grados bajo cero.

Estratósfera: Hemos escuchado siempre que esta capa comienza a partir de la tropopausa, que justamente sería la transición con la tropósfera. Se llega a un límite de temperatura baja, pero aquí comienza a subir por la interacción de la capa de ozono y los rayos ultravioletas dimanante del sol. Es decir, en este sitio, que va hasta 50 kilómetros de altura, los centígrados pueden ser cero. Los vientos verticales ya no existen; solo los horizontales, llegando a 200 kilómetros de velocidad.

Mesósfera:  Es una delgada capa de aproximadamente 30 kilómetros, es decir de 50 a 80 aproximadamente. Lo que aquí ya sucede es a escala espacial, con reacciones químicas específicas, escasa densidad del aire y una temperatura también baja.

Termósfera: Se extiende desde  los 80 kilómetros de la superficie terrestre hasta 640 más o menos. Queda poco aire naturalmente, las temperaturas son bajas, la noche sempiterna del espacio ya se ve, pero su ambiente fuertemente ionizado permite la comunicación radial de una mejor manera que se hiciera inmediatamente sobre la superficie terrestre.

Exósfera: La última capa de la atmósfera, que va desde los 690 kilómetros de altura hasta los 10.000 km, es decir, casi un contacto con el espacio vacío. Es más: se observa una perdida de densidad casi absoluta ya que los gases que la compoenen simplemente comienzan a dispersarse. El límitre entre tierra y espacio interplanetario, pletórico de polvo estelar y también satélites que realizan su órbita. Naturalmente, en otros planetas esta capa comienza a distinta altura. Por ejemplo, en la Luna principa desde la corteza terrestre.

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